7. Berlín – Barcelona
08/11/2019
La humildad no es pensar menos en ti mismo, es pensar menos en ti mismo.
— C. S. Lewis
Yo para ser feliz quiero un camión
Besançon – Barcelona
893 km.
En ruta desde las 08h30. Llegada a las 20h00

Ey!! Oh let’s vote III
08/11/2019 Me acosté sintiendo el flow y la intuición. Me levanto de la misma manera: «Hoy voy a llegar a Barcelona». No era una imposición a mi mismo sino un sentimiento. Tan grande eran mi deseo y determinación que se transformaban en realidad aun con casi mil kilómetros por delante. Logísticamente veo la sencilles al ser todo dirección sur y la probabilidad de encontrar más compatriotas que fueran directos a Barcelona.
Me levanto temprano con mis anfitriones couchsourfers. Yo quería salir más temprano, aunque, como lo normal en esta vida, todo se retrasa. Siento ese filón emocional ego-individaulista de «Venga!!». La impaciencia y la necesidad de tener el control. Abrazo esa emoción y la dejo ahí sin darle mayor atención ni ella a mi el desayuno. Estoy disfrutando y deleitándome con unas vistas espectaculares de toda la ciudad cerrando un rato muy bonito con Aurelien y Jean-Etienne. Nos despedimos en muy buenos términos deseando volver a vernos algún día. Qué mejor cumplido que eso para menos de doce horas juntos los tres. Jean-Etienne propone dejarme al lado del comienzo de la autopista de peaje, donde se coge el ticket. De nuevo las emociones de resistencia, control y miedo a lo desconocido, dando tumbos la confianza en mí. Le pregunto si no es mejor que me deje cerca de un área de servicio dentro de la autopista o en una gasolinera fuera. Zonas de confort!! He caído en una como mosca en telaraña xD Hasta haciendo autostop la mente es así de guarra. Jean-Etienne me responde que ese sitio es genial y que no voy a tener problema. Al cabo de unos minutos recupero la «cordura» del aquí y ahora y me recoloco en:
- Todo va a ir bien y ya está yendo bien. Confía y entrégate con humildad.
- Yo puedo y lo estoy haciendo. Suelta tus miedos.
- Déjate llevar. Por los demás, por lo que esté por venir. Vive sin controlarlo todo.
Y efectivamente es un sitio genial. Una rotondilla antes de que los coches pasen a recoger el ticket que les da acceso a la autopista de peaje. Es perfecto porque me permite hacer contacto visual en seguida y muy cerca.
Ni 15 minutos pasan que un vehículo gris para y ahí está Sandrine apareciendo en mi vida. Una mujer por fin!! Que confía en coger y ayudarme en mi viaje. Luego sabría por ella que paró porque la directora del instituto de su hijo le pillo mintiendo para marcharse antes xD aunque le pareció genial cogerme y lo más seguro es que lo hubiera hecho igualmente. Sandrine va a Dijon a ver a su madre que está enferma. Sandrine regenta su propia Farmacia en Montbellier y eso le da mucha flexibilidad en sus horarios. Alguien llama a su coche y (aunque no quiero) oigo (y entiendo xD) toda la conversación. Ella ha dejado a un hombre atrás, por el camino, y éste se cabrea y le echa en cara su gesto preguntándose qué va a hacer ahora. Sandrine responde que se busque la vida y que no mienta así la próxima vez. Uff!! Por un momento pienso si será su pareja xD «Se fue el amor!!! xD» Me intereso por si está bien y me cuenta que era su hijo con sus mentiras constantes, que se había hartado y que le había dejado en Besançon donde esta su instituto para que se buscase la vida a volver a su casa en Monbellier XD. Le sugiero que haga autostop y se relaja todo entre risas xD. Comparte un poco sobre su hijo. Es increíble como este viaje me acerca tanto a las historias personales y a las vidas de la gente. Es bellísimo este espacio de encuentro. Al final un coche de une mismo es como su casa y no la frialdad de un espacio público u otro transporte más individualista. Que afortunado soy de poder recibir esto y dar así. Me bajo a los pocos kilómetros en un área de servicio guay. En Francia si vas por autopistas de peaje es un paraíso. Grandes cómodas y paran muchos coches y camiones siempre.
Siguiendo el consejo de Volken comienzo a preguntar a la gente. Unos 15/20 minutos después un camionera acepta llevarme sin dudarlo. Viktor ha entrado en mi vida. Me doy cuenta que desde los primeros días que empecé a escribir a ahora, me extiendo en los detalles de las personas que me cogen y menos en reflexiones. Siento esto como una evolución de este viaje espiritual, de cómo me abro, valoro con más detalle y voy soltando aquello que deseaba soltar para llenarlo del corazón de les demás también. Se merecen ser honrades con unas líneas pues elles son durante el viaje mis monumentos, mis museos y galerías locales y vitales que visito con cada coche o camión al que subo. Una escucha activa permanente que me permite recibir, valorar, dar un resumen de lo que escucho y seguir averiguando más. Una cualidad que a mí me viene de maravilla tallar como el escultor haría con la piedra bruta, o el tronco recién talado. Un material en potencia con trabajo, mimo y entrega por delante para darle la buena forma que se visualiza en la mente de cada une. Siento que de más en más me voy haciendo uno con el todo. Ya no hay tanto cortocircuito sino intensidad de emociones y energías en expansión 🙂
Viktor es mi primo Álvaro: Oriundo, simpático, generosísimo y un echado para adelante. Sin una mierda de inglés, un poco de alemán y ukraniano, me cuenta que tiene dos hijos de su primera mujer en Alemania y que vive con su segunda pareja en Ukrania. Sus hermanas viven en Italia y en Murcia. Viktor es una alegría personificada y me comparte un repertorio de música ruski y ukraniana. Bendito Shazam, siempre recordaré a Viktor por los sonidos de todas esas canciones. Yo le presento a mi sobrina recién nacida. En verdad se la presento a casi todo el mundo XD Leí a un viajero que abrir el corazón de tu familia le había ayudado a abrir el corazón y apartar prejuicios de muchas otras personas también al mostrar algo íntimo y no superficial sean cuales sean tus orígenes. En este viaje he sentido que este gesto, sea por protocolo o porque sale del corazón, nos humaniza y nos conecta entre las personas, apartando las desconfianza y creando espacio para muchas más otras historias de ahí.
Me avanza unos 200 kilómetros y gracias a él aprendo a moverme mejor en el camión sin mancharlo y sin ser tan torpe. A ratos hablamos, a ratos no y aprovecho para escribir sobre las crónicas de este viaje. Viajar en camión es armonía pura. Sus 90km/h permiten avanzar a buen ritmo sin la necesidad de sentir prisa o inmediatez y de disfrutar mejor del paisaje y de la conversación. No prestas la misma atención a 90 que a 200. El mundo del camión me es tan desconocido y está lleno de detalles y cosas que me dan mucha curiosidad.
Y parece que el karma me estaba esperando para responder a todo eso porque es bajarme del camión, despedirme con mucho afecto y emoción de Viktor, que aparece Miguel y su camión para ayudarme sin dudarlo en mi viaje. En cuanto me bajé del camión de Viktor, buscaba matrículas españolas y al verle a él fuera del camión me fui directo y chino chano. Cuando me dice hasta donde me puede llevar, ya estallo de gozo. Va hasta pasado Nimes, antes de Montepellier. Unos 400 kilómetros!! Puff!!! Ya huelo la rambla de Barcelona por un instante para volver a situarme en el aquí y ahora y seguir disfrutando. Miguel lleva desde 2002 en el camión haciendo transportes internacionales. Es decir, salir de casa un lunes para volver a ella un viernes con suerte, el sábado si la ruta ye larga. Intentó dejar de hacer rutas internacionales hace unos años pero se ganaba peor y lo volvió a coger, aunque mejorando las condiciones. Miguel es de Alicante y todos los lunes o martes marcha por Europa con su camión cisterna hasta que la ruta llega a su fin a finales de semana. Su sencillez, humildad y buena conversación nos enfrasca en un no parar de hablar, menos cuando llama a algún compañero en ruta que me meo con sus conversaciones 🙂 Algo brutos, aunque con un compañerismo brutal. Miguel tiene dos hijos de catorce y dieciocho años. No puedo imaginarme la sensación de esta separado de ellos constantemente y verlos crecer únicamente los fines de semana. Viaja con todo tipo de líquido alimentario a donde toque. Se conoce Europa y sus carreteras al dedillo. Le pregunto por el contenido de las cisternas y me dice que no se pueden transportar mercancías químicas no alimentarias. Es decir, leche, aceite, vinagre, zumo, leche, aceite, conservantes, etc. sí. Gasolina, no. Aunque luego se limpie. En este viaje que lo conozco viajó con 40.000 L. de zumo de naranja a la ida a Alemania y baja con una químico alimentario de lo que sea a Alicante. Le pregunto si limpia él y me dice que no. Conducir un camión cisterna es un lujo en su profesión según me cuenta porque le quita de mucho trabajo o esfuerzos que otros compañeros de gremio sí que tienen que afrontar (aunque no deberían). Fueron tantas y tantas las explicaciones y reflexiones sobre el mundo del camión con sus dificultades en un momento de competencia y globalización que en su honor, dedicaré otra entrada del blog para hablar de les camioneros. Diré eso sí la lección sindical que me dio diciendo «cuando dicen en la tele o los jefes que faltan camioneros y que hay trabajo, lo que de verdad sobran son chorizos».
Que rato más entrañable, cuanto aprendo y cuanta sabiduría desprende hablando de lo suyo. Se nota que lleva desde los 7 años en el camión que su padre le enseñó y le transmitió el oficio. Me recuerda al padre de Manolito Gafotas, Manolo. Cuando le pregunto por los autostopistas me dice que cada vez hay menos aunque en primavera y verano sube mucho. Las horas con Miguel pasan volando en un día paradisíaco. Nos despedimos deseándonos lo mejor y con los contactos. Me ha hecho el viaje. Ya puedo oler Barcelona. Voy a llegar, lo veo, lo sé, lo siento. Solo hay que hacerlo realidad.
De nuevo con Volker como consejero y las experiencias que voy acumulando me lanzo a hablar con la gente. Y 20 minutos después quien pensaba que me había ignorado iba a poner punto y final a este «Let’s vote», a esta maravillosa aventura. Andrew ha aparecido en mi vida. Andrew es de Manchester y vive en Barcelona desde hace más de quince años. Cuando le pregunto dónde va y me dice Barcelona no me lo creo y grito de alegría e ilusión. Él no lo entiende bien hasta que le explico que voy a Barna desde Berlín para ir a votar y que me está terminando de salvar el culo. XD Andrew trabaja en barcos de lujo a veces asistiendo en el pilotaje, a veces de mantenimiento. Con ojos profundos que solo las millas del mar y viajeras dan, me va explicando sus idas y venidas en este mundillo. Me encanta lo que me explica. No sabía que podían existir tantos trabajos para llevar vehículos de todo tipo (como Jon cuando me llevó hasta Besançon). Hablamos de todo un poco y compartimos silencios. Yo dejo que mi corazón y mi estómago fluyan en emociones. Muchas semanas con el manipura y el anahata a flor de piel. Esta aventura está llegando a su destino, que nunca a su fin y me regalo admirando el camino y la nada a la vez. La mente en blanco en un estado de paz pura.
Todo ha ido bien. Todo va bien.
Me meo con su navegador que le hace las cosas a la primera durante un rato. Continuamos ruta y justo antes de llegar a Barna pide Duft Punk. Todas las míticas canciones. Títulos y letras muy sugerentes al fluir, al movimiento a la luna y a su leona. Son los mejores y han aparecido en mi mejor momento. Comienzo a reír como un niño pequeño. Los ojos se me sale de las órbitas y va comenzando el subidón de emociones y flashes. Andrew finalmente llega al centro de Barna en de dejar el coche en el aeropuerto. Él no lo sabe, pero ha creado el simbolismo más precioso que se podía. Me deja en Glories, al lado de Torre Agbar. Me despido de él emocionadísimo. Estoy y me siento en trance. Son tantas las emociones, tantas imágenes, tantos sentimientos, y sobre todo, todo es tan «aquí y ahora». Disfrutando de lo aprendido, esos segundos o minutos en los que todo está en equilibrio. Como decía Will Smith en la película En busca de la felicidad: «Esta parte de mi vida, esta pequeña parte, se llama felicidad«.
Decido ir andando a casa de mis amigas Nadine y Anita para darles una sorpresa. Necesito sumergirme por mí mismo en la ciudad con la fortuna de que Andrew me ha dejado tan bien posicionado. El metro mataría esas conexiones emocionales que necesito unir con todo mi ser ahora que tengo los pies en el mismo centro de la ciudad. Un centro de unos kilómetros, aunque el centro ye xD. Río a carcajada limpia caminando por Gran Vía les Corts Catalanes. Siento a mi yo actual, a mi niño interior y al lobo totémico bailar, aullar, reír y rugir. No camino, floto. No siento ni los 17 kilos de la mochila [He llegado a Barna, lo he conseguido, lo he logrado. Gracias, Shantosha] e incluso camino más rápido de lo normal.
Siento como las sombras se diluyen, se desprenden de mí y caen aquellas negras deslizándose como gotas de vaho en la ducha. Como el sudor, mis poros emocionales exudan lo tóxico que ya no quieren, que ya no necesitan, que ya no es real para elles. Y se llenan de luz y espacio. Me siento limpio, rejuvenecido, conectado y sobre todo muy agradecido. El trance permanece como si estuviera colocado, y puede que lo esté.
Reflexiono sobre el hecho de hacerme una foto y el ego. El veredicto es sencillo: ¿Cómo no me la voy a hacer? Estoy aquí para aprender, para hacer las cosas diferentes. Esto también. Siempre me privo de hacer estas cosas. ¿Para qué quiero hacerlo? Para tener un recuerdo del momento final a nivel simbólico. Los ritos y los símbolos siempre tienen su importancia. Let’s go!! Déjome llevar de las cadenas que se deshacen solas desde que piso Barcelona. Las fotos preciosas que me hace una chica majísima y la guardia urbana de espectadores. Comparto un resumen del por qué hago esto en la Rambla y se ilusionan todes escuchándome. «No hace falta flash con esa sonrisa» dice el policía 🙂


Sigo flotando y aún subiendo por la calle del Nevermind que da a Plaza Universitat no me pispo de que está la acampada de jóvenes protestando por la sentencia del procés. Ya esto es nivel drogado o extasiado xD Al día siguiente cuando veo todas las tiendas no me lo creía que no las hubiera visto. Valientes elles. Solo camino y sonrío, todo dientes.
Me siento como Harry Potter en el sexto libro cuando Harry se toma la poción de la suerte y así descubre el secreto que necesitaba de uno de los profesores, aunque para ello hace mil vueltas que ni él mismo, ni Ron, ni Hermione entienden. Sin embargo, Harry se deja llevar, ese es el efecto de la poción suerte, porque es eso lo que siente y va a salir bien todo. Con esa misma filosofía al encontrarme con un antiguo compañero no voy directo a casa de mis amigas (aunque es viernes y se va haciendo de noche) me paro nos fundimos en un abrazo y nos sentamos en una terraza a charlar con una cerveza. Ahora sí que estoy en Barna XD Entre los viejos tiempos y el cómo nos va la vida aquí y ahora pasamos un buen rato. Nos despedimos en un abrazo enorme y deseándonos lo mejor. Sigo caminando y cruzando los dedos junto con el efecto Harry Potter para que Nadine y Anita estén en casa. Siento un bienestar tan grande en el pecho y en el estómago. Una armonía emocional y energética enorme. Que bien, es tan sanadora y fresca la sensación.
Llego a su portal, es viernes y no saben que llego ni por asomo. Me muero de la ilusión, del amor y de la risa. Yo sigo sintiendo que todo va a ir bien. Pico dos veces (hoy en día la gente ya no responde al telefonillo como antes xD)… y suena la voz de Anita. Broma, insultos sorpresivos, risas y las puertas del portal se abren y me entrego a abrazarlas, a a quererlas con todo lo que las he echado de menos y no parar de charlar hasta que se nos caen los ojos. Qué sorpresa para ellas, que reencuentro para mí. Amor puro. Cuánto necesitaba verlas y venir a Barna.
Ya estoy aquí,… ahora es tiempo de disfrutar, de relajarse y de dejar que todas estas nuevas memorias emocionales, psíquicas, físicas y mentales sigan profundizando y expandiéndose.
Y el domingo a votar 😀
Shantosa a todas las personas… a ese 99%, por todo lo aprendido.
– Never The END –
No Finis, No Terra
Only one season, just a life episode
22:22