Post 6. Eh! Oh! Let’s vote! (II)

6. Berlín – Barcelona

07/11/2019

Sólo cuando se encuentra un tono determinado para una historia, ésta se hace real

— Michael Ende

Loca academia de policía

Forcheim – Bad Mergentheim – Besançon
641 km.

En ruta desde las 08h30. Llegada a las 20h30

Ey!! Oh let’s vote II

07/11/2019 Comienzo la ruta con la disciplina que requiere esta diversión y sobre todo, consciente de que va a ser duro hasta dejar Nuremberg atrás. Mi amá me acerca a Forcheim. Estoy reventado porque el día de antés han habido muchas emociones y cosas a gestionar. Por suerte, hice yoga antes de irme a dormir y cené bien, así que voy casi recuperado. Comenzamos despistándonos y toca dar media vuelta. Pequeño sustín gracioso al salir a la autopista en hora punta sin desearlo. Mis sombras de la impaciencia revoloteando y mi consciencia calmándola y disfrutando. Todo forma parte del viaje. Estoy aquí para aprender y este es un muy buen momento.

Bajo del coche «echando» a mi madre xD para que no se quede mirando como me vienen a recoger mis próximes compañeres de viaje de pulgar. De inmediato me recogen una pareja mayor, Jürgen y Tatiana?? que van a trabajar a Erlangen. Son muy amables conmigo, aunque el sitio donde me dejan luego es :/ no, lo siguiente. Ya mi intuición me dijo que era la mejor idea aceptar su generosa oferta a pesar de su amabilidad. Lección aprendida. No decir que sí a todo el mundo aunque me quieran ayudar si no me va a venir bien después. Me lo tomo como un aprendizaje divertido y con la sonrisa mitad resignada, mitad ilusionada por el reto de ver cómo pago el de precio de esto. No merece la pena lamentarse. La salida de la ciudad no es muy buena y no pasan muchos coches aunque haya tres cruces.

A la hora, un coche rojo para a lo lejos molestando incluso a otro xD luchando por mí y por esperarme, eso es!! Llego y me encuentro a :::: y :::: Un matrimonio del kurdistán iraquí que se ofrece a acercarme a la A6 que es la autopista que me lleva dirección a Friburgo y a Francia. Ole!!! y que exótico todo a la vez en este momento. Me vienen a la mente y al corazón tanto las personas que conocí en Atenas. A los Pantojos, los kurdísimos (Yuma xD) y compartimos un ratito hablando les tres. Llevan veintimuchos años viviendo en Alemania (no me atrevo a pregutntarles si marcharon en la época en que Sadam Hussein intentó exterminar al pueblo kurdo-iraquí ). Ella era profesora de inglés en Iraq. Ahora les dos trabajan limpiando oficinas en Nuremberg.

Si mis anfitriones de viaje anteriores me dejaron en un sitio así así, la pareja kurda me dejan en uno peor y surrealista. En mitad de la autopista que da salida a la autopista A6. Whaaaat? No me lo creo xD Me da la risa por dentro. Les agradezco el gesto, la ayuda y me bajo del coche. Elles tan ilusionades y yo tan jodido. Por suerte hay obras y no es peligroso bajar ni cruzar para colocarme como puedo para seguir pidiendo que me cojan. Es muy difícil aunque no imposible. Y ocurre lo que intuía que podía pasar: Que tardarían en cogerme y que la policía vendría a llamarme la atención, porque me vieran o porque alguien les avisara. Fue lo segundo xD Hubo un primer coche de policía que pasó de mí, el segundo montó un operativo en toda regla. Ralentizó el trafico y les agentes me ordenaron por altavoz pasar a otra zona. Cuando se bajan veo a dos polizei jóvenes. Alex y Cristina. Él se dirije a mí regañándome. Yo le doy la razón, porque la tiene. Es peligroso y además está prohibido en Europa hacer dedo en las autopistas. Le explico la situación de la bajada surrealista. «Me dijeron que me bajara, ¿Qué iba a hacer?» XD me disculpo también por la molestia causada y se vuelve más comprensivo y relajado. Ya no soy un alterador del orden público a sus ojos.

Me pide el pasaporte y valoran llevarme a otro sitio. Entonces, aprovecho para pedirle que me lleven a la próxima gasolinera que me pilla al lado en mi ruta y en la A6. Es ahí donde quería llegar desde el principio. xD Revisan en su ordenador que soy alguien bueno y de fiar (que según el portátil lo soy), valoran unos minutos más qué hacer conmigo. Yo entretanto tomando el Sol al lado del coche. Salen y el veredicto es: Que me acercan al área de servicio que le pido y que dejan una nota sobre mi presencia y que si me vuelven a coger así en otra autopista bávara la polizei lo sabrá y me multarán. Me muero de amor! Como a los niñes pequeñes. Una amonestación aunque sin registro de delito ni complicaciones. Una nota 🙂 Yo aún así le pido que no lo haga porque no fue mi elección. Es policía, es alemán. Da igual, ya ha decidido, aunque me dice que no es nada y que de todas formas me marcho así que pa qué? pa na xD Meterme en el coche es una mezcla de amabilidad, registro de aeropuerto y estar detenido xD La otra polizei, Cristina, se sienta atrás conmigo ( no vaya a ser que les raje con mi arma secreta) y voy charlando con les dos de viajes.

Cuando les digo que era el último vehículo en el que esperaba hacer dedo nos reímos bien. Surrealista la aventura y que buenos han sido conmigo. Me dejan allí, nos despedimos guay. No me atrevo a pedirles una foto por respeto xD y marcho habiendo negociado donde puedo ponerme. Un amor Alex y Cristina.

No tengo casi tiempo de ponerme fuera del área de servicio y me recoge mi nuevo compañero de viaje. Volken ha aparecido en mi vida. Hoy es un día de surrealismo y de dar vueltas para continuar. Yo, para no caer en la desgraciada rueda de los jóvenes novies de Michael Ende, me dejo llevar. Volken va a Friburgo 😀 (al lado de la frontera con Francia!!) aunque tiene que ir a una reunión de trabajo a una hora de la autopista. Hora de ir, hora de trabajo, hora de encaminar de nuevo dirección Friburgo… Let’s go!! 😀 De esto se trata hacer dedo también. De dejarse llevar, de ver lo que no estaba previsto ni por asomo y sobre todo de confiar sabiendo que todo va a ir bien aunque sea diferente. En las pequeñas cosas como ésta se encuentra mi aprendizaje.

Vonkel es un joyero artesano alemán. De joven hizo mucho autostop y me cuenta cómo era hacerlo en la época del muro de Berlín. Viajó mucho de Friburgo a Berlín y, menos una vez, siempre le fue bien y no tuvo que esperar una barbaridad nunca. Para él hoy en día no hay ya autostopistas. Él viaja mucho entre semana y soy el primero que ve al parecer en 10 años. Para Volken ese espíritu se ha perdido a raíz del transporte variado en tren, bus, avión, blablacar, etc. con los precios tan baratos. Es más, no entiende por qué estoy haciendo esto. En vez de responderle a su pregunta, le abro mi corazón y le comparto mi reflexión de «estoy aquí para aprender por encima de todo en este momento».

HOMBRES + EMOCIONES = SILENCIO RESPETUOSO ¬¬

Ya no me dice nada más. XD

Le pregunto un poco sobre su mundillo laboral. Para Volken es una pasión. Se va al río y se trae 100 piedras. Dice que todas las personas del mundillo de los minerales viven su propia fiebre del oro particular, él también. Lleva su negocio con su mujer, ella la parte artesanal de producción y él la parte comercial de venta y de conseguir materias primas. Vonkel es un hombre de negocios de toda la vida. De salir en ruta durante la semana para ir a ver a los clientes por toda Alemania. Sus proveedores son indios y al parecer son súperfamiliares, respetuosos y honrados. Le pregunto por el mercado de negro de joyas y los diamantes de sangre (aquellos que se obtienen en países en situaciones de guerra o en condiciones de penuria) y me dice que existen aunque elles no trabajan con minerales tan preciosos. Me meo cuando me cuenta que con les chines no hay quien trabaje porque aunque pases 10 años haciendo negocios con elles te trata igual de mal y nunca se acuerdan de ti. Sólo el dinero. xD

Y así pasamos el viaje. Llegamos a Bad Mergentheim, el pueblo donde el tiene la cita. Quedamos en una hora y yo mientras me voy a dar una vuelta. El pueblo es precioso. Lástima que vaya cargando la mochila. Me pongo a descansar y cae la del pulpo de un minuto a otro. Aunque está siendo un día diferente, al menos no me estoy mojando nada.

Continuamos ruta y compartiendo hasta Friburgo, disfrutando de la gigante y exuberante selva negra a la izquierda de la autopista, del Rhin y de un atardecer de colores espectaculares entre los cielos grises, los rayos de Sol que se cuelan entre las nubes y las tierras verdes otoñales.

Es de noche cuando me deja en un área de servicio entre Friburgo y la frontera con Francia y utilizo su consejo: Dejarme de cartel y hablar con la gente directamente. No llevo ni cinco minutos que coge Ahmed de inmediato. Son cuatro chicos franceses a cada cual más racai (macarra) y él, un cacho de pan. Su hermano es un bruto y un buenazo a la vez. Se pone histérico de ver que Ahmed me ayuda y estoy guardando la mochila en el maletero por si llevo drogas. Le calmo, en parte su reacción es totalmente lógica y además, muchas personas tienden a desconfiar de otras (que me lo digan a mí por momentos xD). Le calmo, le enseño mi mochila por dentro y salimos. En un día dos registros!! xD Ahmed va en un coche y su hermano en otro. Yo voy con Ahmed y Mounir?? Vienen de Alemania porque querían comprar un coche. Ahmed es pizzaiolo y Mounir peluquero. Hablamos de todo un poco y son súpermajos. Lo que más me gusta es la reflexión de Ahmed sobre que les musulmanes (elles son franceses de origen argelino) en general ayudan y se entregan para ayudar a alguien que lo pide y más aún si es una persona viajera. Pase lo que pase, les ayuden o no especialmente en Europa. Y es que su reflexión no es un estereotipo sin fundamento. Tiene toda la razón a cerca de su tradición cultural hospitalaria. Me siento volver a viajar por las culturas musulmanas.

Volver a conectar el francés con mi mente y corazón. Lo que bien queda, nunca se va. Viví cuatro años en Francia y me siento volver a casa de que pasamos la frontera y los carteles y las indicaciones las leo en francés. Lo siento en mi energía que cambia, que se libera, se relaja y se expande por este espacio tan familiar.

Viaje corto, aunque bonito. Me dejan entre Belfort y Montbelliard. Lo que me enseñó Volken es mano de santo con mi forma de ser. Vuelvo a hablar con la gente y en menos de 10 minutos Jon aparece en mi vida y acepta llevarme hasta Besançon. Duda en su mirada y como el trayecto es poco y estoy solo acepta. Jon trabaja llevando coches a un sitio y a otro donde ordenan les compradores. Ni me imaginaba que existiría un trabajo así. Es muy simpático y muy extrovertido, viajero y bicicletero. Un amor, no para de hablar. Vive en Estrasburgo y está llevando un coche a Burdeos.

Me deja en Besançon cerquísima de mis dos anfitriones couchsourfers, Aurelien y Jean-Etiènne. Me están esperando para cenar (horario totalmente fuera de la costumbre francesa xD). Apéro, cenita y postre. Lujazo para un viajero que lleva doce horas a la intemperie. Pasamos un buen rato de compartir. Ellos dejaron sus trabajos anteriores para comenzar su propia empresa. Son tan humildes contándolo. Intentaron incluso dar el salto y comprar un hotel en Camboya. A mí me apasionan estas historias de las vidas de las personas. Las cuento porque creo que son elles los que hacen mi viaje en gran parte.

Por fin llega la hora de ir a dormir… y no puedo xD Es tanta la excitación por el día que he pasado y por lo cerca que queda ya Barcelona. Muchos kilómetros aunque todo dirección sur y sin cruces difíciles. Me duermo tarde, leyendo, mirando la ruta del día siguiente.

Let’s dream…!

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